Moviéndose a la velocidad de Dios

Entradas de Abril 2009

Creciendo por inmigración (Segunda parte)

Abril 30, 2009 · 1 comentario

Retomemos el tema de nuestra última entrada.  Si aceptamos que la razón básica de la iglesia es la de alcanzar a las personas que no tienen una relación con Jesús, a fin de que seamos testigos ante ellos y puedan iniciar esa relación eterna, es un hecho entonces que nunca antes en la historia de este país ha habido tanta oportunidad de hacerlo como ahora. De acuerdo con el censo del 2000, los Estados Unidos tienen una población oficial de 300 millones de personas (suma que estoy totalmente seguro será ampliamente superada en los resultados del censo nacional del 2010), de los cuales más de 200 millones no son seguidores de Jesús, lo cual representa alrededor de un 66% del total.

Cuando traemos esos datos a la población hispana, las cifras son proporcionalmente igual de grandes. Se estima que el 13% de la población total en los Estados Unidos es de origen hispano, lo cual nos ubicaría en el rango de los 40 millones de personas (De nuevo esto es según el censo del 2000 que solo es utilizado en este artículo con intenciones de ilustración). Estimaciones hechas por el Dr. Daniel Sanchez en su libro “Realidades Hispanas” indican que el 22% de esa población afirma ser cristianos nacidos de nuevo, lo cual nos daría un número aproximado de 8 millones y medio de hispanos con una relación personal con Jesús, que se congregan cada semana en alguna iglesia en todo el territorio de la Unión Americana.  ¡Estas son buenas noticias para la iglesia! Lo malo es que aún quedarían 31 millones y medio de hispanos viviendo en este país sin experimentar las bendiciones del amor incondicional de Dios a través de Jesús y sin poder ver sus vidas transformadas por la obra del Espíritu Santo.

Sin embargo podría pensarse que los 8.5 millones de creyentes hispanos son el resultado del celo evangelistico de la iglesia, pero la realidad es otra. Durante mi experiencia viviendo, sembrando iglesias, pastoreando  y trabajando junto a otras, he podido observar el fenómeno de la inmigración cristiana como método número uno de crecimiento de las obras, por lo menos en Maryland y Delaware que es donde vivo.

Alrededor del 80% o más de los miembros de las congregaciones está formado por personas que ya eran cristianos al llegar a esas iglesias, y solamente se han unido a ellas.

Estos hermanos buscan encontrar un modelo de iglesia similar al que conocieron en sus países y representan una mezcla interesante de tradiciones y doctrinas religiosas que en muchas ocasiones impide que la congregación se mueva según la visión que Dios les ha dado a sus pastores o líderes.

Este fenómeno ha puesto a competir a las iglesias locales por esos “potenciales miembros” que llegan a diario a nuestras ciudades, lo que ha variado la filosofía misma de ministerio de las congregaciones y las ha convertido en centros de reunión de cristianos, en vez de ser agencias misioneras empeñadas en extender el Reino de Dios entre los que no han entregado su vida a Jesús.

De pronto es más fácil ajustarse a los gustos de aquellos que ya fueron alcanzados por otros, que invertir el tiempo y el esfuerzo necesario para bregar con los que aun están en medio de las tinieblas.

Ustedes, ¿qué piensan?

Categorías: Iglesia · Plantacion de Iglesias · Reino de Dios · Sociedad
Etiquetado: , , , , , ,

Creciendo por inmigración (Primera Parte)

Abril 19, 2009 · 1 comentario

Los que me conocen saben que he hablado de este tema en todos los foros posibles en los que pastores y plantadores de Iglesias hispanos se han reunido para discutir acerca de sus ministerios.

La inmigración es un hecho innegable en los Estados Unidos para todos los grupos étnicos, pero es especialmente cierto entre los hispanos, debido a la cercanía de nuestros países con la frontera sur. Esto nos enfrenta a una realidad que es completamente diferente a la que vivimos en nuestras tierras y que debería marcar el estilo de ministerio que desarrollamos en las iglesias, pues estas deben adaptarse a la gente que están tratando de alcanzar y ministrar.

Lo anterior es perfectamente entendible y deseable pues sería absurdo, como algunas personas desean, que las iglesias hispanas dentro de los Estados Unidos sean copias exactas de aquellas a las que asistíamos en El Salvador, Guatemala, México o Colombia, por mencionar algunos de los países con más representación demográfica en estas tierras del norte.

Sin embargo esto no refleja ni ha conducido a un tipo de pensamiento “missional” o de alcance en el liderazgo evangélico hispano en los Estados Unidos, pues no se han tomado en cuenta algunos de esos detalles tales culturales como:

1)      Los valores de nuestra comunidad en Estados Unidos, que son diferentes a los de nuestras sociedades en Latinoamérica.  Valores tales como la familia, el descanso, la cooperación, la devoción religiosa, etc, dan lugar a otros tales como el éxito financiero, la constante actividad laboral, el individualismo, etc, una vez que se cruza el Río Grande. Sin embargo las iglesias siguen planificando y ofreciendo ministerios pensados para satisfacer la primera lista de valores, sin tomar en cuenta la realidad estadounidense.  

2)      La existencia de una segunda generación hispana que no comparte muchos de los rasgos culturales que tienen sus padres. Muchos de estos muchachos llegaron bastante jóvenes a los Estados Unidos y ya sabían leer y escribir español, además de que este es su idioma madre, aunque con los años llegan a insertarse en el mundo que los rodea con mucha mayor facilidad que la primera generación. Por otro lado lo cierto es que cada vez tenemos más niños nacidos en este país, que solamente saben leer y escribir inglés y que hablan español en situaciones de extrema necesidad o no lo hablan del todo. Estos niños, tanto los nacidos en Latinoamérica como los nacidos en los Estados Unidos, comparten algunos rasgos culturales de sus padres como el gusto por la comida, alguna música en español o la participación en cierto tipo de celebraciones, pero el resto de su cosmovisión es influenciada por una cultura norteamericana que sus padres no siempre entienden o aceptan. La iglesia tampoco ha hecho un buen trabajo con ellos y sigue creando iglesias con la mira en la primera generación de inmigrantes sin tomar en cuenta a sus hijos.

3)      La llegada de hispanos que ya han sido evangelizados en sus países de origen y que llegan a Estados Unidos buscando donde congregarse y repetir el modelo eclesiástico que aprendieron en sus tierras. Esto provoca fuertes choques entre estos recién llegados y aquellos que ya tienen muchos años viviendo aquí o las nuevas generaciones hispanas, por los asuntos mencionados antes.  

Esto es solo un esbozo del tema. En próximos comentarios estaremos desarrollando cada uno de ellos y algunos más que se hayan quedado “en el tintero”. El tema da para un fructífero debate.

¿Ustedes que piensan?

Categorías: Iglesia · Plantacion de Iglesias · Reino de Dios · Sociedad
Etiquetado: , , , , ,