Este es un tema que concierne especialmente a mis hermanos Bautistas del Sur por lo que pido disculpas a aquellos lectores que no pertenecen a la denominación y que probablemente no entenderán de lo que se está hablando.
Sin embargo es un hecho que todo lo que atañe a una denominación cristiana evangélica del tamaño de la Convención Bautista del Sur, es importante para todo el resto del mundo cristiano en occidente.
El año pasado se creó un Comité encargado de presentar a los mensajeros a la reunión anual de SBC, una propuesta de reforma de la Convención en general, a fin de traer un espíritu más misional a nuestras agencias y, en última instancia, a las iglesias afiliadas. Este proyecto se ha llamado Great Commision Resurgence
Recientemente se dio a conocer la primera parte del reporte, dejándose la segunda parte para ser hecha pública hasta el mes de mayo (solo un mes antes de la reunión general en Orlando, FL). Hay varios enunciado interesantes con los que estamos absolutamente de acuerdo, como la necesidad de darle énfasis a la plantación de iglesias en las ciudades de Norte América, que son precisamente donde habita la mayoría de las personas en esta zona geográfica, así como el llamado a levantarse y predicar el evangelio hasta el fin de la tierra, o como dice el informe, a todas las naciones. No hay duda de que estos son argumentos que deben ser no solamente discutidos, sino implementados de inmediato tanto por SBC como por cada denominación e iglesia cristiana norteamericana.
Sin embargo hay tres elementos que se proponen como parte de las vías para lograr esta reforma y que son las que deseo discutir aquí.
En primer lugar el comité recomienda dejar exclusivamente en manos de la Junta de Misiones Norteamericana (NAMB) la tarea de plantar iglesias a través de los Estados Unidos (no se menciona Canadá, aunque probablemente se deba a un error), dividiendo a la agencia en 7 oficinas regionales (las cuales tampoco se explican en detalle de manera que no sabemos a estas alturas si esas oficinas regionales tendrán a su cargo ciudades, estados o grupos de estados).
Para lograr lo anterior se propone que se eliminen en un periodo de cuatro años los acuerdos de cooperación entre NAMB y las convenciones estatales, de manera que todo el dinero que estas convenciones reciben hoy en día sea destinado a la plantación de iglesias en el campo. En principio la idea suena bien, pero presenta dos aspectos que deben ser considerados: a) Se habla de descentralización en el proceso de plantación de iglesias cuando en realidad pareciera que lo que sucederá es que de 42 entidades a través del país definiendo sus estrategias basadas en sus propias realidades y necesidades, se va a pasar a 7 oficinas regionales de una sola entidad tomando esas decisiones. Personalmente esto no me suena a descentralización sino a todo lo contrario, a menos que alguien me explique la matemática de este asunto, o que se brinden mas detalles de la estrategia total antes, mucho antes, de que esta sea votada por los mensajeros de la Convención Nacional.
En segundo lugar, la idea de eliminar los acuerdos de cooperación NAMB-Convenciones estatales, probablemente no afecte a las convenciones del sur del país, las que forman el llamado cinturón bíblico, pero sería devastador para las convenciones de las nuevas áreas convencionales como New England, New York, y otras tantas del noroeste y el centro del país al norte del cinturón bíblico. En muchas de estas convenciones la mayoría del personal o staff es pagado a través de estos acuerdos, y su labor ha sido de gran importancia para abrir brecha en estas zonas donde la presencia evangélica en general es diminuta y donde se concentra una gran cantidad de millones de personas en sus ciudades. La idea de sustituir estas convenciones con las oficinas regionales de NAMB lejos de solucionar este problema lo agrandaría. Además hay una declaración un poco delicada en el informe sobre la falta de rendición de cuentas sobre este dinero de parte de las convenciones. Esto es serio y debe ser documentado pues genera dudas sobre la honorabilidad de las personas que manejan estos fondos que al final son los dineros con los que las iglesias bautistas del sur cooperan para la extensión del Reino de Dios.
En tercer lugar se propone en el documento pasar la responsabilidad de la plantación de iglesias entre los grupos de lenguaje que existen en Norte América, a la Junta de Misiones Internacionales (IMB), debido a que sus misioneros en el extranjero conocen esos grupos y pueden alcanzarlos mejor. Esto suena bien pero tiene un gran obstáculo: esos grupos de lenguaje son culturalmente diferentes a sus contrapartes en el extranjero. La comunidad vietnamita o filipina que vive en los Estados Unidos y Canadá, no comparte los mismos valores, estilo de vida e intereses de los vietnamitas en Vietnam o los filipinos en las Filipinas. Esto sin entrar a analizar aspectos familiares como la segunda generación o los hijos que llegan pequeños y cursan la escuela en América.
El problema no es el reporte en sí que contiene cosas sumamente interesantes, sino el tiempo para analizarlo y pedir aclaraciones. Si el segundo reporte llega en mayo y la reunión donde se votará es en junio, no creo que exista el tiempo suficiente para el debate que es más que necesario para la toma de decisiones de este tipo. Hay que recordar que el debate al interno del comité no es suficiente, pues este comité no representa a todo el mundo bautista del sur (aunque afirmamos su lealtad a Dios, en primer lugar y a la SBC en segundo término).
Me parece necesario empezar a hablar de esto en todos los niveles y en todos los foros.
¿Ustedes que creen?